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De Atlántida
(Pp. 19 – 23 en el texto impreso)

Sugerencias para escribir un poema


Para creer en lo que encierran tus palabras, olvida el sonido de la
             rima.
Habla de sangre derramada y de huesos partidos, pero que sean los
             tuyos.
Si no logras alcanzar a redondear la sutileza, exprésate con
             vaguedades.

Estudia los movimientos de las vidas de los otros durante tus paseos por las siestas.
Recuerda que la locura no es más que un efecto, nunca el saldo final de una vida.
Esconde lo cómico bajo mantos de palabras; la risa siempre revela los
             errores.

Las manos nunca dejan de acariciar las superficies, pero las lenguas, los dedos, las nalgas y los labios... 
¡Ah! Las lenguas, los dedos, las nalgas y los labios..., sólo ellos logran descubrir los placeres ignorados.



                                                  Sugerencias para encontrar el momento cuando escribir un poema


Escribe a cualquier hora del día
                                     a solas o en medio del tumulto
cuando tus amantes se envuelvan en tus sábanas
cuando el sol te caliente
cuando el frío de las sombras te haga temblar
cuando tu gato se canse de pedirte caricias
cuando el silencio logre ser insoportable
cuando el viento pase gritando tras los vidrios
cuando tus dedos dejen de sangrar palabras
cuando los fantasmas huyan de tu mente.

Si en medio de la noche tus amantes despiertan y comienzan a preguntar por qué no estás junto a ellos,
guarda silencio y continúa escribiendo como prueba de que alguna vez hubo alguien en tu vida que te hizo esa pregunta.



Sugerencias para después de haber escrito un poema


Cierra los pequeños pliegues por donde se escapa la luz.
Envuelve tus palabras en la sangre de palabras futuras.
Clava el borde de tus hojas en la pared del cuarto vacío.
Acaricia las señales que anuncian la proximidad del milenio.
Olvida el sabor de los besos que tu boca nunca llegará a estampar.
Arrúllate sigiloso sobre todas las voces nuevas del pasado.
Ilumina la crueldad de la luz que castiga los bordes de tu creación.
Deja que la paz de la penumbra comience a fabular nuevas muertes.


(c) Copyright Osvaldo Sabino, 1994